Martes  24 de Noviembre de 2020 | Última actualización 03:25 AM
María Teresa
Por: Columnista de Barrigaverde.net | 10:00 AM

María Teresa Cabrera Ulloa aspiraba a convertirse en la próxima “Defensora del Pueblo”, y aunque se retiró quiero externar mis consideraciones sobre ella.

No será mucho, pero cuenta con mi apoyo irrestricto, porque es una mujer valiente, entregada a los mejores y más sanos intereses del pueblo, trabajadora, honesta, incapaz de cometer ninguna fechoría, defensora a rajatabla de principios y valores que la convierten en una persona que merece ocupar cualquier posición de relevancia en el Estado.

María Teresa, profesora, licenciada en filosofía y letras con maestrías, diplomados y otros estudios, con un pensamiento progresista, de izquierda, protagonista en las manifestaciones defendiendo los anhelos reivindicativos del pueblo, sin dobleces, sin hipocresía y sin doble cara. Siempre de frente, siempre transparente, siempre noble.

Defensora de los derechos humanos, dispuesta a los sacrificios en aras de obtener los mejores propósitos, esa mujer era la candidata idónea a ocupar el puesto. Estoy seguro de que habría hecho un magnífico trabajo como “Defensora del Pueblo”.

El Partido Revolucionario Moderno (PRM), hoy en el gobierno, así como el Partido de la Liberación Dominicana PLD –¡por fin en la oposición!-, la Fuerza del Pueblo, el Partido Reformista, el Partido Revolucionario Dominicano, el Frente Amplio y todas las demás fuerzas políticas, revolucionarias y democráticas, habrían hecho bien en apoyar la candidatura de María Teresa.

Participación Ciudadana –que tiene más poder del que yo sospechaba- y las demás instituciones de la sociedad civil como Institucionalidad y Justicia (Finjus), también habrían hecho bien en expresar públicamente su apoyo a la educadora y militante social. Las universidades, principalmente su Alma Máter, la USAD, así como la ADP, estaban en la obligación de llevarla en hombros.

María Teresa no se quedaría de brazos cruzados ante los abusos y los atropellos que pudieran cometerse contra cualquier ciudadano, hombre o mujer, no importa la posición política, económica y social que ocupe. Los humildes, sobre todo, tendrán una voz potente para defenderlos ante cualquier violación a sus derechos.

La defensoría del pueblo –hay varios adjuntos- tiene que estar integrada por hombres y mujeres con vocación de servicio, entereza, carácter, independencia política a la hora de actuar, comprometidos solo con los mandatos de la Constitución y las leyes. (Hace más de cuatro años acudí a una entrevista para ser parte de esa institución, pero alguien como yo no cabía en esa entidad. El PLD y su gobierno no lo permitirían).

Lamentablemente para el país, María Teresa desistió de sus aspiraciones, en una acción que no estoy de acuerdo, para la respeto.